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14 Oct

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Publicado por Yuyalikgua-orinok  - Etiquetas:  #Pedagogía

La verdadera historia del libre comercio”   

14/10/15     

Respetables lectoras y lectores.

      Como un aporte para aquellos(as) estudiosos(as) del desarrollo económico mundial y sus perniciosas distorsiones, por autorización de su autor el Dr. en economía catedrático de La Universidad del Zulia (LUZ) César Prieto Oberto,   he creído conveniente republicar este ensayo o trabajo investigativo, para que se pueda comprender él porque hoy en día el mundo está sufriendo una crisis económica inducida por los potentados súper magnates financieros que controlan al gran imperio capitalista mundial, anclado en el FMI y el BM.

A continuación el temario.   

Pedagogía económica

Libre comercio, protección arancelaria y desarrollo

Por: César Prieto Oberto

(Comentarios a extractos del libro: “Patada a la escalera: La verdadera historia del libre comercio”, de Ha-Joon Chang Facultad de Ciencias Económicas y Ciencias Políticas Universidad de Cambridge)

Un agudo estudio del Dr. Ha-Joon Chang, de la Facultad de Ciencias Económicas y Ciencias Políticas de la Universidad de Cambridge, titulado: “Patada a la escalera: La verdadera historia del libre comercio”, dilucida uno de los paradigmas que desde hace dos siglos rigen la economía occidental.  Siendo como fuimos los economistas venezolanos, y en general los latinoamericanos y caribeños formados en la escuela de los teóricos del liberalismo, siempre creímos que era tabú la práctica de un modelo económico y social diferente. La verdad histórica, sin embargo, está muy distante de esas enseñanzas y esas creencias, según las investigaciones del Dr. Ha.

Por supuesto que es éste un estudio de interés sólo para estudiosos del tema. Un aspecto central del discurso neoliberal sobre la mundialización o «globalización» es la afirmación de que el libre comercio, más que la libre circulación del capital y el trabajo, es la clave de la prosperidad general. Incluso muchos autores que no son entusiastas respecto de todos los aspectos de la mundialización —desde el economista teórico del libre comercio Jagdish Bhagwati que aboga por controles de capital, hasta algunas organizaciones no gubernamentales que acusan a los países desarrollados de no abrir sus mercados agrícolas— parecen estar de acuerdo en que el libre comercio es el elemento más benigno —o, al menos, el menos problemático— del progreso hacia una economía mundializada. Parte de la convicción de la conveniencia del libre comercio de  los partidarios de la mundialización proviene de la creencia de que la teoría económica ha establecido irrefutablemente la superioridad del libre comercio. O, bueno... casi, ya que hay algunos modelos formales que muestran que el libre comercio puede no ser lo mejor (pero incluso los que han ideado esos modelos, como Paul Krugman, argüirán que la liberalización del comercio es la mejor política porque es casi seguro que las políticas comerciales intervencionistas sufrirán abusos por parte de los políticos). Sin embargo, incluso más poderosa es su creencia de que la historia está de su parte, por decirlo de alguna manera. Al fin y al cabo, preguntan los partidarios del libre comercio, ¿no fue mediante el libre comercio como todos los países desarrollados se hicieron ricos? ¿Qué estarán pensando los países en desarrollo —se preguntan— que rechazan adoptar esa receta probada y demostrada para el desarrollo económico?

¡Ah! Pero un examen más atento de la historia del capitalismo revela sin embargo una historia muy distinta (Chang, 2002). Como afirma este profesor, cuando eran países en desarrollo, prácticamente ninguno de los países hoy desarrollados practicaba el libre comercio (ni una política industrial de liberalización como contrapartida doméstica) sino que promovía sus industrias nacionales mediante aranceles, tasas aduaneras, subsidios y otras medidas. Investigadores de hoy día, aluden en primer lugar a la Gran Bretaña como la cuna de las modernas doctrinas de laissez faire y el único país que puede proclamar haber practicado el libre comercio absoluto al menos en un momento de la historia; muy a menudo se considera que su desarrollo tuvo lugar sin intervención estatal significativa. Afirma el profesor Chang que, en realidad, la verdad es muy distinta. Cuando Gran Bretaña entró en su etapa posfeudal (siglos XIII y XIV), su economía estaba relativamente atrasada, basada en exportaciones de lana en bruto y, en menor medida, tejidos de lana de poco valor añadido, a los Países Bajos, entonces más avanzados. Se considera que Eduardo III (1312-1377) fue el primer rey que tomó medidas deliberadas para desarrollar las manufacturas locales de tejidos de lana. Solo vestía ropas hechas en Inglaterra para dar ejemplo, trajo tejedores de Flandes, centralizó el comercio de la lana y prohibió las importaciones de tejidos de lana. Durante siglos Inglaterra confió en medidas de protección, las llevó al extremo y obtuvo resultados satisfactorios. No cabe duda de que a ese sistema debe su fortaleza actual. Tras dos siglos, Inglaterra encontró conveniente adoptar el libre comercio porque la protección ya no tenía nada que ofrecer.

Aunque pueda haber sido importante, la protección arancelaria no fue la única política aplicada por el gobierno estadounidense para promover el desarrollo económico del país durante su fase de despegue.

Desde la década de 1830, si no antes, se promovió una extensa red de investigación agrícola cediendo tierra propiedad del gobierno a escuelas de agronomía y estableciendo institutos de investigación gubernamentales. En la segunda mitad del siglo XIX aumentaron las inversiones públicas en educación –en 1840 menos de la mitad del total de la inversión en educación era inversión pública, pero este porcentaje había aumentado casi a 80%— y se elevó el porcentaje de alfabetización a 94% en 1900. También se impulsó el desarrollo de la infraestructura de transporte, especialmente mediante la cesión de tierra y la concesión de subsidios a las compañías de ferrocarriles. Es también importante señalar que el papel del gobierno federal estadounidense en el desarrollo industrial ha sido significativo incluso en la posguerra, gracias al gran volumen de las adquisiciones en defensa y del gasto en investigación y desarrollo (I + D), que tiene enormes efectos de difusión. La participación del gobierno federal en el gasto total de I + D que era solo 16% en 1930, se mantuvo en una proporción de entre la mitad y dos tercios en los años de la posguerra. También hay que señalar el papel crítico de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, National Institutes of Health, una institución del gobierno estadounidense) en el apoyo a la I+D de la industria farmacéutica y biotecnológica.

 

El siguiente cuadro, un aporte del Dr. Chang y colaboradores, es por demás elocuente.

Cuadro 1. Tasas arancelarias promedio sobre productos manufacturados aplicadas por algunos países desarrollados en sus fases iniciales de desarrollo (promedio ponderado; en porcentajes de valor)1

  

 

18202 

18752

1913

1925

1931

1950

Alemania3

8-12

4-6

13

20

21

26

Austria4

R   

15-20

18

16

24

18

Bélgica5

6-8  

9-10

9

15

14

11

Dinamarca

25-35

15-20

14

10

n.d.

3

EE. UU.

35-45   

40-50

44

37

48

14

España

15-20

41

41

63

n.d.

Francia

R   

12-15

20

21

30

18

Italia

n.d.

8-10

18

22

46

25

Japón5

R  

5

30

n.d.

n.d.

n.d.

P. Bajos6

n.d.

3-5

6-8

4

6

11

R. Unido

45-55   

0

0

5

n.d.

23

Rusia

15-20

84

R

R

R

Suecia

R   

3-5

20

16

21

9

Suiza

8-12  

4-6

9

14

19

n.a.

Fuente:Bairoch 1993, p. 40, cuadro 3.3.

Notas:  n.d. = no disponible. R = tasas arancelarias promedio no significativas por la existencia de restricciones numerosas e importantes a las importaciones de productos manufacturados.

1. En World Bank 1991 (p. 97, recuadro-tabla 5.2) puede hallarse un cuadro similar, en parte basado en los estudios de Bairoch que forman también la base de los datos aquí presentados. Sin embargo, las cifras del Banco Mundial, aunque en muchos casos son similares a las de Bairoch, son promedios no ponderados, obviamente menos apropiados que los promedios ponderados de Bairoch. 

2. Esto son tasas arancelarias muy aproximadas y el intervalo que se indica es de tasas promedio, no de extremos. 

3. El dato de 1820 se refiere solo a Prusia. 

4. Austria-Hungría antes de 1925. 

5. Antes de 1911 el Japón fue obligado a mantener tasas arancelarias bajas (por debajo de 5%) mediante una serie de «tratados desiguales» con los países europeos y EE. UU. Según los datos del Banco Mundial citados más arriba, en la nota 1, las tasas promedio no ponderadas para todos los productos (no solo productos manufacturados) correspondientes a los años 1925, 1930 y 1950 son 13%, 19% y 4%. 

6. En 1820 Bélgica y los Países Bajos estaban unidos.

 

Del libro del Dr. Ha-Joon Chang podemos sacar otras importantes informaciones y conclusiones. Es así como, según fuentes de la misma asociación de la industria farmacéutica estadounidense (http://www.phrma.org/publications), solo 43% de la I+D (Inversión y Desarrollo) farmacéutica es financiada por la misma industria, mientras que un 29% es financiado por los NIH. Shapiro y Taylor (1990), agrega el autor, resumen todo esto muy bien: «En lo militar y en lo comercial, ni Boeing sería Boeing, ni IBM sería IBM sin los contratos y el apoyo a la investigación civil del Pentágono» (p. 866). Hoy suele considerarse a Alemania como cuna de las medidas proteccionistas de la industria naciente, tanto en lo que hace a las teorías proteccionistas como en lo referente a las políticas mismas de protección. Sin embargo, desde el punto de vista histórico, la protección arancelaria tuvo realmente un papel mucho menor en el desarrollo económico de Alemania que en el del Reino Unido o los EE. UU. La protección arancelaria para la industria en Prusia antes de la unión aduanera alemana de 1834, bajo liderazgo prusiano, y las medidas proteccionistas otorgadas posteriormente a la industria alemana en general fue en general moderada.

El caso de Alemania. Hoy suele considerarse a Alemania como cuna de las medidas proteccionistas de la industria naciente, tanto en lo que hace a las teorías proteccionistas como en lo referente a las políticas mismas de protección. Sin embargo, desde el punto de vista histórico, la protección arancelaria tuvo realmente un papel mucho menor en el desarrollo económico de Alemania que en el del Reino Unido o los EE. UU. La protección arancelaria para la industria en Prusia antes de la unión aduanera alemana de 1834, bajo liderazgo prusiano, y las medidas proteccionistas otorgadas posteriormente a la industria alemana en general fue en general moderada...

Siendo como lo son el FMI, el BM y la OMC instrumentos del imperialismo, es absurdo pensar, y por ello han pateado la escalera, que les interese el desarrollo de las economías emergentes y en desarrollo; de allí la actitud que han adoptado la generalidad de los países que han mostrado altos niveles de crecimiento antes de la crisis financiera y económica internacional que recién se inició de manera catastrófica en 2008.

Hoy día, los Tratados de Libre Comercio, que con tanta pasión y presión busca EE.UU, como el caso concreto del TPP, no aspira sino ampliar y profundizar el dominio de los mercados y neutralizar el avance de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica) y el BAII, que lidera China, como economías emergentes, así como otras que han mostrado fuerza en la última década. Incluso, el Presidente de la UE, alega que ésta no debe dejarse arrastrar por los dictados de EE.UU.

Por otra parte, las campañas dirigidas a mediatizar las medidas proteccionistas de las economías de bajo desarrollo que han mostrado la intención de seguir un camino diferente a lo que dicta el paradigma liberal, tienen formas variadas y alternas según a quien vayan dirigidas, y los mecanismos son múltiples, desde bloqueos comerciales, financieros, hasta mediáticos, psicológicos, hasta llegar a sanciones unilaterales como las aplicadas, a Irán, Rusia, Cuba desde hace 55 años, Irak en la década de 1990 y a Libia y Siria en la presente década.

Los Países Altamente desarrollados (PHD), han jugado y juegan con una doble cara. Como se ha demostrado, su crecimiento y desarrollo se logró con una desproporcionada intervención del Estado en todos los ámbitos de la vida económica, con empresas estatizadas, con una relativamente baja participación del sector privado. Hoy, es tal el viraje en su comportamiento, que la jugada más reciente, ya consolidados el FMI, el BM y la OMC, -aunque en total descrédito ético y moral- es el TPP, integrado por Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur, Estados Unidos y Vietnam. Basta leer las declaraciones del Presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, quien considera  que AL debe aprovechar su apertura al comercio mundial porque estas negociaciones de la Asociación Trans-Pacífico (TPP) ayudarán a potenciar la economía mundial y el crecimiento regional en la cabeza de México, Chile y Perú, los tres países miembros del bloque comercial que, por cierto, tienen firmados Tratados de Libre Comercio con EE.UU." Las negociaciones de la Asociación Trans-Pacífico recientemente terminadas pueden ser una muy buena noticia para la región", señaló Jim en el marco de la Reunión Anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el BM.

Pero, ¿Qué es el TPP? Es el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, también conocido como TPP por sus siglas en inglés, es un tratado de libre comercio multilateral que se negocia en secreto. Fuertemente promovido por Estados Unidos, el tratado, en sus 30 capítulos de negociación, busca regular un gran número de temáticas, que van desde el comercio de lácteos, hasta la regulación laboral, pasando por derechos de autor, patentes, inversiones estatales y medio ambiente.  

Las negociaciones del TPP comenzaron en marzo del 2010 y han sido hechas de espalda a la comunidad de los países afectados. Hoy, todo lo que sabemos al respecto, es gracias a filtraciones de los textos oficiales, como las realizadas por Wikileaks a partir de noviembre de 2013.

El contenido de estos textos ha creado alerta mundial respecto a diversos temas, como:

§  Limitación a Derechos Humanos en Internet.

§  Obstáculos al acceso a medicamentos genéricos.

§  Obstáculos al acceso al conocimiento y la cultura.

§  Obstáculos a los derechos de los consumidores.

§  Privilegio de las corporaciones por encima de los Estados con normativas de carácter supranacional.

En el caso de que Chile firme el acuerdo, antes debe pasar por el Congreso para aprobarlo o no, sin hacer modificación alguna al texto.

De los otros dos países latinoamericanos, México y Perú, no se tienen declaraciones abiertas.

Aunque las protecciones arancelarias eran en muchos países un componente dominante de esta estrategia, no siempre eran la única medida proteccionista ya que a  menudo iban acompañadas de otras medidas como subsidios a la exportación, reducciones arancelarias para los insumos usados en los productos para la exportación, asignación de derechos de monopolio, asociaciones de fabricantes, créditos dirigidos, planeamiento de la inversión y de la fuerza de trabajo, ayudas de I+D y creación de instituciones para facilitar la cooperación entre los sectores público y privado. Suele pensarse que estas políticas fueron inventadas por el Japón y otros países del Este de Asia después de la segunda guerra mundial, o al menos por Alemania a finales del siglo XIX, pero muchas de ellas tienen un largo pedigrí.  En pocas palabras, todo lo que el FMI, el BM, la OMC y ahora el TPP niegan a los Estados en beneficio de las corporaciones.

 

 

 

CONCLUSIÓNES.

Como corolario de sus investigaciones, Ha-Joon Chang se atreve, en definitiva, a apuntar lo siguiente: Comienza por señalar que, para empezar, la experiencia histórica del desarrollo de los países desarrollados debe difundirse más extensamente.

·         No se trata solo de escribir «la historia verdadera», sino de permitir que los países en desarrollo opten con conocimiento de causa.

·         No es mi intención –expresa- dar la idea de que cada país en desarrollo debe adoptar una estrategia activa de la promoción de la industria naciente como Gran Bretaña en el siglo XVIII, EE.UU en el XIX o Corea en el XX.

·         Algunos países pueden beneficiarse siguiendo el modelo suizo o el modelo de Hong-Kong.

·         Sin embargo, esa opción estratégica debe hacerse sabiendo que casi todos los países exitosos utilizaron históricamente la estrategia opuesta para hacerse ricos. 

·         Además, las condiciones de política comercial y económica que exigen el FMI y el Banco Mundial para brindar asistencia financiera deben cambiar radicalmente.

·         Esas condiciones deben basarse en el reconocimiento de que muchas de las políticas que se consideran malas de hecho no lo son y que no puede haber una política «idónea» que todos deben utilizar.

·         Por otra parte, las reglas de la OMC y otros acuerdos comerciales multilaterales deben reescribirse de manera tal que permitan un uso más activo de medidas de promoción de la industria naciente (por ejemplo, aranceles y subsidios).

·         Si los países en desarrollo pueden adoptar políticas (e instituciones) más apropiadas a su etapa de desarrollo y a las condiciones a las que han de hacer frente podrán crecer más rápidamente, como hicieron de hecho durante los años sesenta y setenta.

·         A largo plazo, eso no solo beneficiaría a los países en desarrollo, sino también a los países desarrollados, pues aumentarían las oportunidades de comercio y de inversión disponibles para los países desarrollados en los países en desarrollo.

·         ¡LA TRAGEDIA DE NUESTRO TIEMPO ES QUE LOS PAÍSES DESARROLLADOS NO SON CAPACES DE DARSE CUENTA DE ESTO!

 

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