La educación en la familia - Parte (II)
Por: Prof. Freddy Marcial Ramos
Continuando con el análisis del aspecto social, es relevante resaltar lo relativo a:
La interrelación grupal: en este sentido es fundamental para el proceso educativo del niño o la niña, desde el inicio de su crecimiento corporal y etario, que se le permita interactuar o socializar en grupos propios de su edad, para que reduzca hasta donde sea posible, la tendencia innata del comportamiento egocéntrico o individualista, que lo induce a asumir comportamientos asociados a la mezquindad, el egoísmo y la intolerancia; es fundamental que se le induzca a aprender a compartir sus virtudes o condiciones intelectuales, materiales y espirituales.
En cuanto al aprendizaje de conductas inadecuadas o reñidas con la moral y buenas costumbres en relación a: (honestidad, humidad y aceptación del yo); desde muy temprana edad al niño o la niña, debe ser orientado indicándole lo que es correcto o lo que es incorrecto, para que aprenda a rechazar con naturalidad dichas anormalidades conductuales; esta es una responsabilidad obligante tanto del padre, de la madre o de su tutor directo, sea del entorno familiar o no, sin distinción de la condición socio económica de estos.
En cuanto al comportamiento de amor que se le transfiere o profesa a los niños: el mismo no debe ser posesivo ni extremo, ya que ello en vez de ayudar a su adecuada formación educativa, lo que genera a corto, mediano y largo plazo, son desviaciones anormales de su comportamiento social y medio ambiental.
Es absolutamente inadecuado orientar a los niños, utilizando al “Miedo” o la agresión Psicológica y física, como estrategia para corregir conductas indebidas generadas por su inmaduro comportamiento; lo recomendable es utilizar estrategias de reflexión demostrativas (Conversación pasiva cara a cara) que lo induzcan a auto comprender por qué no debe comportarse indebidamente.
Para orientar asertiva y positivamente al niño o la niña, los adultos psicológicamente deben estar en condiciones adecuadas, o sea: des estresados, tranquilos, de buen ánimo espiritual y social; además de ser un ejemplo moral, ya que estas condiciones les permite ser modelo comparativo a asimilar por el aprendiz.
Al niño o la niña, desde temprana edad debe inculcársele el respeto y cuido del medio ambiente natural y a la biodiversidad, a los valores patrios, a su semejante, a la normativa tanto natural como jurídica establecida, así como también los valores o principios de auto estima que lo induzca a un auto control de su comportamiento personal.
En definitiva al niño o la niña se le debe proveer desde muy temprana edad, de todo lo requerido para ser “Gente”, ya que su gentilicio le permitirá a futuro ser exitoso en su desarrollo socio económico y cultural, ser un persona constructora de su propio destino y el de la sociedad en el cual se desarrolla.
En una próxima entrega de este complejo tema, continuaré abordando parte de las variables restantes que mencioné al inicio del tema.